martes, 14 de marzo de 2017

Vortigern, el Shakespeare más falso de la historia




En 1796 se anunció su descubrimiento.
Es considerado uno de los grandes engaños literarios de la historia.

Mucha gente todavía piensa que las obras de Shakespeare no fueron escritas por el propio Shakespeare, o, al menos, que parte de ellas no le pertenecen. De hecho, hay estudios sobre su escritura que parecen delatar la presencia de otros autores. Pero los acontecimientos alrededor de la obra Vortigern -también conocida como Vortigern y Rowena-, no tienen nada que ver con el resto de las obras del bardo inglés. Su estreno en 1796 estuvo rodeado de una gran polémica y supuso el total y absoluto descrédito de su descubridor, William Henry Ireland.

La figura histórica de William Shakespeare siempre ha sido un poco neblinosa. Lo sigue siendo hoy en día, así que podemos hacernos a la idea de lo que pasaba en el siglo XVIII, cuando sus obras pasaron a considerarse como las más grandes de la literatura inglesa. Ante la falta de datos y trabajos sobre su vida, algunos aprovechados como Ireland comenzaron a falsificar documentos en los que aparecía su firma, como contratos o cartas.

Ireland llevaba un tiempo realizando este tipo de falsificaciones, hasta que un día decidió dar un paso más, convenciendo a su padre, Samuel Ireland -un reputado artesano y escritor-, de que había encontrado una obra inédita de Shakespeare, junto con una serie de papeles de índole personal, incluyendo un mechón del pelo de su mujer, Anne Hathaway.

La obra en cuestión se titulaba Vortigern, y por temática podría haber sido una de las primeras obras de Shakespeare. Se trataba de un sencillo drama sobre un caudillo britano del siglo V, al que se le atribuye, según la leyenda, la llegada de los anglosajones a las Islas Británicas, que acabarían por dominar.

El padre de Ireland, que era un gran entusiasta de las obras de Shakespeare, se tragó la historia que le contaba su hijo y apoyó el estreno de esta obra inédita el 2 de abril de 1796. Ni que decir tiene que se levantó una gran polémica alrededor de este estreno, ya que el público y los académicos estaban divididos ante la idea de una obra como esta.

Si bien la obra empezó de manera adecuada, según las críticas de la época, a mitad de representación los actores comenzaron a mostrarse poco creíbles con la historia y la cosa acabó fatal. El propio Ireland tuvo que confesar que todo había sido un engaño, y que su único interés había sido el de vender copias del original en su propio beneficio.

La reputación de su padre se vio muy afectada, pero Ireland siguió con su carrera como falsificador en Inglaterra y en Francia. En 1805 llegó a publicar un libro titulado Las confesiones de William Henry Ireland donde narraba sus andanzas literarias. Tras la muerte de su padre llegó a publicar de nuevo Vortigern y Rowena, con muy poco éxito. Acabó pobre y lleno de deudas, tratando de abrirse camino como escritor, algo que nunca consiguió, siendo recordado casi exclusivamente por su gran engaño shakespiriano.

Fuente: Lecturalia.