miércoles, 4 de mayo de 2016

COMENTANDO CARTAS A PALACIO



Vuelvo a revisar por internet qué leer y me encontré con este libro. Al revisar la sinopsis me pareció atractiva. En la medida en que voy leyendo de todo un poco, más me convenzo que la novela histórica es una de mis lecturas favoritas. Por eso no dudé en leer Cartas a Palacio.

Está basada en un hecho real durante la  I Guerra Mundial. El rey de España, Alfonso XIII, recibe a finales de 1914, una carta escrita por una niña francesa. En ella la chiquilla le pide ayuda para encontrar a su hermano que había sido reclutado para pelear por su país en la guerra. El rey, quien concentró todos sus esfuerzos en mantener a su país neutral ante el conflicto; se conmueve y decide ayudarla. La búsqueda tiene resultados positivos. El hermano de la niña fue apresado por el enemigo y está vivo. La noticia es publicada en la prensa y pronto comenzaron a llegar cartas de toda Europa. Para dar respuestas a esas misivas, el rey decide crear la Oficina Pro-cautivos. Esta oficina inició sus labores con poco personal, pero con el tiempo fue creciendo hasta llegar a cincuenta y cuatro empleados. Durante los tres años que duró la guerra, la oficina estuvo en funcionamiento. Recibían las cartas, las leían y después investigaban, en listas de prisioneros o fallecidos, sobre  padres, hermanos, esposos o novios. Independientemente del resultado las familias que escribían desesperadas, esperanzadas o resignadas, recibían una respuesta.

Alrededor de este tema central, se desarrollan los personajes. Cada uno con sus historias independientes. Así nos encontramos con los que podríamos considerar los principales, aquellos que fueron seleccionados inicialmente para trabajar en la oficina Pro-cautivos. Álvaro Giner, un amigo íntimo del rey, quien funge como Director. Blanca Alerces, hija de un marqués y por ende perteneciente a la clase aristocrática de Madrid, quien dejó plantado en el altar a su novio y desafiando a las costumbres de la sociedad de la España de principios del siglo XX decide valientemente encontrar un trabajo, demostrando de esta manera que una mujer puede valerse por sí misma igual que un hombre. Y Manuel un joven con ideales anarquistas. Estos tres personajes estarán entrelazados a otros personajes secundarios.

Este libro tiene muchas voces, que intentan expresar sus visiones, sus emociones y acciones de acuerdo a las circunstancias que les tocan vivir en período de guerra. Todas estas historias parten desde España. Un país conservador, algo atrasado - en comparación con otro país europeo - y políticamente conflictivo donde se deseaba eliminar cualquier tipo de autoridad de estado – especialmente al rey - para alcanzar la igualdad e independencia de sus ciudadanos.
 
AUTOR: JORGE DÍAZ
Desde esta tierra parte a la guerra un pintor francés que se enamora y se casa con una gitana. Es llamado para defender a Alemania, un berlinés que mantiene una relación con un joven periodista español. El hombre que se iba a casar con Blanca busca venganza por la deshonra, aprovechándose del amor que desde hace tiempo su mejor amiga sentía por él. Con Blanca y Manuel se describen las diferencias de clases, las opiniones políticas y se entreteje entre ellos un amor inseguro, sin mucho futuro. Todo esto lo encontramos en esta novela. Muchos ingredientes que la hacen atractiva para leer de un solo tirón.

Lamentablemente a mi me costó un poco terminarla. El estilo narrativo es monótono, muy lineal. Los personajes cumplen con el papel asignado, pero son planos, algo distantes, en muchos casos predecibles y algunos hasta innecesarios. Las descripciones de ambientes, contextos, pensamientos y emociones son muy explicativas, carecen de la tragedia o el drama o la calamidad para que el lector logre identificarse con lo que lee. Es muy loable el trabajo que hicieron en la oficina Pro-cautivos, pero poco de ese esfuerzo se refleja con detalle en la novela. La visión que se le da a esta labor es muy general. No hay un caso, real o ficticio, que se destaque, que le diera un poco más de peso a tan admirable labor.

No me aburrí mientras leía. No puedo recomendarla pero tampoco puedo decir que no la lean. Si algún lector decide sumergirse en sus páginas ya creará su propia opinión.

Escrito por: Leney Tovar