sábado, 9 de mayo de 2015

RESEÑA: EL CUENTO NÚMERO TRECE



Este libro llega a mis manos por una amiga. Cuando comenzó a leerlo no paraba de comentarme que a mí me iba a gustar mucho ese libro. Sin delatar la trama, insistía en que tenía que leerlo por sus referencias literarias y porque trataba de una persona amante de los libros. “Perfecto – le dije- cuando termines de leerlo me lo prestas”. Pero no se aguantó y sin terminarlo me lo entregó. Me dijo que no importaba, que lo leyera y le contara el final. Lo acepté, pero no lo leí inmediatamente, primero tenía que terminar la famosa Trilogía de Baztán, esos excelentes libros de Dolores Redondo que los leí uno tras otro sin parar. 


Quizás fueron esas lecturas lo que hicieron que empezara a leer “El cuento número trece” con el pie izquierdo, porque me costó mucho agarrarle el ritmo. Tuve que releer ciertos párrafos no para entenderlos, sino para tomarles el pulso y saber cuál era el tono que la autora utilizaba. Al terminar “Ofrenda a la tormenta”, una lectura tan trepidante que me tenía los sentidos acelerados y atrapada en sentimientos encontrados por su misterio e intensidad, la lectura de “El cuento número trece” me pareció lenta y poco atrayente. De esto aprendí que es necesario hacer una pausa entre libros. Despejar la mente un poco antes de empezar otra novela. Pero no desistí, continué, porque si bien es cierto que no había hecho una promesa a mi amiga, si me sentí en la obligación de contarle el final ya que ella con tanto entusiasmo me había recomendado el libro. Una vez superado los tropiezos iniciales, la historia logró cautivarme y pude compartir con mi amiga el final y muchas otras impresiones.


“El cuento número trece” inicia su historia con Margaret Lea, una mujer amante de los libros de escritores fallecidos. Ella trabaja en la librería de viejo de su padre, donde se venden libros antiguos, ediciones especiales, de segunda mano y obras únicas. Margaret crece entre libros. Para ella ver es leer. Un día recibe una carta de la famosa escritora Vida Winter, en la cual requiere de sus servicios como biógrafa. Aun cuando Margaret no era una escritora de biografías que disfrutara de reconocimiento – solo había realizado uno que otro trabajo de este estilo sin mucho protagonismo – siente curiosidad por la insistencia de la Sra. Winter en querer, casi necesitar, contar la verdad sobre su vida. Un hecho inusual ya que esta escritora le gustaba mentir sobre su pasado llenándolo de historias fantásticas relacionadas con los libros que escribía.

Margaret nunca había leído sus libros. Intrigada y curiosa decide buscar un ejemplar en la librería de su padre. El libro que toma se titula “Trece cuentos de cambio y desesperación”. Margaret encantada con la narración de Vida Winter pasa toda la noche leyendo, pero se lleva una sorpresa al descubrir que solo tiene 12 cuentos y no 13 como lo indicaba el título. Este hecho aumentó su curiosidad por lo que termina aceptando la invitación de la Sra. Winter para hacer su biografía. 


Vida Winter es una mujer de avanzada edad, con la salud ya deteriorada y de carácter arisco. Una vez que Margaret establece ciertas condiciones para que Winter en esta ocasión no mienta, la escritora comienza a contar sobre su infancia y su familia. La historia que va relatando en varios capítulos es oscura, llena de fantasmas, amores extraños, personalidades complicadas, malignas y perturbadas, que se desarrolla en una gran mansión con un impresionante jardín de grandes arbustos con formas geométricas. Margaret se involucra en el relato más allá de lo fantástico y atrayente que es; se identifica porque ambas mujeres nacieron con una conexión especial. Ambas mujeres comprenden la especial relación entre los hermanos gemelos. Margaret desde muy joven descubre, sin quererlo, que nació unida a otra persona, pero al separarlas su gemela murió. En cambió la Sra. Winter si vivió y creció con su hermana gemela y buena parte de la verdad de su vida se basa en esa peculiar hermandad.


Tal como lo expliqué al principio, este libro lo comencé a leer con la mente cargada de otros personajes por eso me costó un poco tomarle el tono y su ritmo. Sin embargo, mientras fui avanzando el estilo de la narración, sus personajes y el halo de intriga que imprimió Diane Setterfield a la historia me enganchó. Es un libro que está estructurado en tres partes – Inicio, Nudo y Desenlace – con esta fórmula Setterfield no permite que el lector se pierda en los dos tiempos que maneja (pasado y presente) y no dudo que para la autora esta estructura le permitió enlazar las trama y subtramas sin dejar cabos sueltos. 


Los personajes no solo están bien definidos sino que además son originalmente complejos, confusos pero muy precisos en el papel que les tocó representar. Algo que llamó mi atención es el hecho de que la historia no sólo se mira a través de los ojos de sus protagonistas – Margaret y la Sra. Winter – mientras lees sientes que alguien más está presente. Esta sensación es tan sutil que solo al final del libro es que se entiende porque durante toda la historia alguien parecía estar escondido entre líneas. Las claves que maneja Setterfield para generar sospechas sobre los personajes y ciertos hechos son magistralmente delicadas.


La historia tiene un punto algo sórdido pero no llega a ser ofensivo. Las descripciones son justas y en ocasiones dejan un pequeño espacio a la imaginación del lector sobre algunos puntos que no precisa en la descripción, pero que están allí haciendo la historia más interesante. 


El punto flojo o débil de esta novela es la historia personal de Margaret que me pareció poco clara y convincente. 


Justo es destacar que este libro realza el gusto por la lectura y la literatura. Pone en relieve la lectura como vía de escape, un lugar donde refugiarse para sobrellevar la verdad de un pasado tormentoso. Las referencias literarias son de escritores de grandes ligas, autores que han dejado su huella por lo irreverente de sus libros y por la calidad de sus narraciones.


En conclusión, “El cuento número trece” a pesar de tener una historia algo turbia, la calidad de su narración, la peculiaridad de sus personajes, con sus misterios y su final inquietante, es un libro que vale la pena leer.



Elaborado por: Leney Tovar