sábado, 9 de mayo de 2015

COMENTANDO LA TRILOGÍA DE BAZTÁN



Trilogía Baztán - Dolores Redondo


Sobre la magnífica trilogía escrita por la española Dolores Redondo se ha escrito mucho. Basta revisar en internet y se encontraran miles de entradas relacionadas con los tres libros que han revolucionado a medio mundo. Las reseñas y comentarios están por doquier. Y no es para menos, porque realmente las tres novelas son impactantes. Por eso, he decidido hacer un humilde comentario sobre estos libros que me dejaron un excelente sabor de boca. Sin formalidades, simplemente voy a comentar las impresiones que tengo sobre la lectura de esta trilogía.

¿Cuál de las tres me gustó más?   Las tres. Porque no son historias independientes, están conectadas entre sí, aun cuando cada libro tenga un final. El hilo conductor es un personaje que encabezará las tres historias. Es la protagonista de la trama principal y la protagonista de la subtrama, que en mi opinión es la que realmente mantiene al lector en un trance que lleva literalmente a tragarte de un solo bocado los tres títulos. 


Los tres libros están ambientados en Elizondo, un pequeño pueblo de la región Vasco-Navarra. Todos tienen como argumento principal una investigación policial. En “El guardián invisible”, el relato comienza con crueles y siniestros asesinatos de adolescentes con características peculiares que asoman la posibilidad de algún tipo de ritual legendario. “Legado en los huesos”, nos muestra misteriosos suicidios de hombres que maltrataban a sus mujeres. En “Ofrenda a la tormenta”, las víctimas son niñas con meses de nacidas que oficialmente son declaradas como muertes súbitas o muertes de cuna.   Amaia Salazar, una mujer  treintañera, casada, que vive en Pamplona, es inspectora de la Policial Foral. A ella le asignarán el primer caso que ocurre en “El guardián invisible”. De allí en adelante, el lector se interna en una investigación que estará rodeada de misticismo y de la mitología que por siglos ha prevalecido en Elizondo. Los cadáveres de las adolescentes brutalmente asesinadas, semidesnudas, con el vello púbico afeitado y en posiciones un tanto virginales, también presentaran evidencias de pelo animal, lo que hará pensar que el BASAJAUN, un ser fantástico que cuida los bosques que está a los alrededores del pueblo, pueda ser el autor de tales muertes. La mezcla de la razón científica que es la base de toda investigación policial con las leyendas y seres mágicos que han formado parte de las creencias de los pobladores de Elizondo, será una constante en las tres historias. Las diferencias entre una y otra, en relación a esta fascinante combinación, serán los distintos entes mitológicos a quienes se les atribuirá poderes capaces de mantener la vida o provocar la muerte. En “Legado en los huesos”, el lector descubrirá qué significa TARTTALO, la palabra que escribieron antes de morir cada uno de los hombres que cometieron suicidio.  En el caso de “Ofrenda a la tormenta”, Redondo, nos presenta a INGUMA como responsable de robarles la vida a niños y adultos mientras dormían. En la novela las principales víctimas de este genio maléfico son niñas.



A la inspectora Salazar la acompañan personas muy interesantes como Jonan un subinspector con conocimientos arqueológicos y experto en las artes de la mitología. En los dos primeros libros será el compañero leal y punto de apoyo para Salazar. También hará el papel de hombre enciclopedia, ya que sus conocimientos serán muy útiles para resolver los casos. En “Ofrenda a la tormenta”, este personaje creará dudas y a través de él la historia dará un giro inesperado y sorpresivo. No faltaran aquellos compañeros que sientan envidia por los logros de Salazar, o que por razones personales descuiden sus funciones, convirtiéndose en un obstáculo más que la protagonista deberá manejar.

Para el segundo y tercer libro, la autora introduce al Dr. Marquina, un juez que ayudará a la policía en las investigaciones del Tartalo e Inguma. Este personaje estará siempre dispuesto a ofrecer su ayuda a Amaia porque al parecer no solo lo impulsa un deber profesional sino también un motivo personal. El Dr. Marquina, un hombre extremadamente apuesto, inteligente y considerado, es una pieza inquietante en la vida de Amaia, por quien va a demostrar una debilidad que trastoca la historia. Marquina es un ingrediente perturbador por su físico y por el encanto seductor que lo rodea. Desde que este hombre se integró a la trama a mí me generó sospecha, encanto y algo de angustia.

Tal como lo mencioné antes, la trilogía gira en función de su protagonista, una mujer que por su trabajo debe ser objetiva, algo calculadora y definitivamente racional. Salazar nos muestra seguridad y confianza en cuanto a sus funciones como inspectora, pero al llegar a casa y encontrarse con su esposo, Amaia asoma una vulnerabilidad sana para equilibrar su vida. Está enamorada y la autora de estos libros lo plasma de manera que no quede duda. El amor de Amaia y James – su esposo – parece a prueba de todo. Redondo logró crear un esposo sumamente comprensivo, cariñoso y sensible. En ocasiones poco creíble para un papel masculino. No obstante, sin este personaje la historia sería otra, tal vez menos interesante. 


Al ser asignada para dirigir las investigaciones de las muertes de las adolescentes, Amaia debe regresar a Elizondo, el pueblo donde nació y se crió, donde viven sus hermanas – Flora y Rosaura - con su tía Engrasi. Un lugar del cual escapó y al cual nunca hubiera querido regresar. Con esta premisa, la autora desarrolla la trama complementaria de su trilogía.  Como todos, Salazar tiene un pasado que fue olvidando sin querer o queriendo. Regresar a los lugares, olores, sabores y sensaciones de su infancia, le trae a la memoria recuerdos perturbadores, conflictos familiares no resueltos y en la envuelve en creencias que ya no forman parte de su personalidad. Todos los problemas personales a los cuales deberá enfrentarse giran en torno a su madre. Amaia, desde el primer libro, revive miedos, sufrimientos y dolores de la infancia. Con su hermana Flora, una mujer que después de la muerte de su padre se hizo cargo del negocio familiar, Amaia tiene una relación áspera principalmente por el carácter arisco, ofensivo y amargado de su hermana. Por su parte Rosaura es la hermana más débil, la que requerirá de Amaia para poder encaminar su vida. La tía Engrasi, es el personaje sabio de la familia, no solo por la experiencia que le dan los años, sino por el cariño especial que hay entre ella y Amaia a lo que se suma esa sabiduría mística basado en la capacidad de leer las cartas del tarot, instrumento al que recurre para orientar a su sobrina no solo en la vida personal, sino también en la profesional. Engrasi será un ancla para Amaia, un punto de apoyo para comprender sus angustias y para lograr sanar las heridas del pasado. En “Legado en los huesos”, la historia familiar de Amaia tendrá un papel importante en la investigación del Tartalo, cuando cierta evidencia física la lleven a descubrir un secreto familiar. En "Ofrenda a la Tormenta", la vida personal de Salazar continuará sorprendiendo al lector.

No podemos dejar a un lado esos personajes de carne y hueso que representan el lado oscuro de la historia. Sin ellos simplemente no hay historia. Nos referimos a los malos de la película. Personas que uno realmente llega a despreciar. En “El guardián invisible” la figura más representativa es la madre de Amaia, en “Legado en los huesos” el psiquiatra Berasategui será una pieza díscolo, que por lo menos a mí me inspiró toda clase de repulsión. Para el libro “Ofrenda a la Tormenta”, las actitudes de estos personajes así como sus motivaciones para llevar a cabo ciertas acciones serán esclarecidas.

Si algo hay que resaltar en estos libros,  es la habilidad de la autora para hacer que las investigaciones y la vida de la inspectora vayan juntas de la mano, pero no de forma paralela sino entretejida, lo que hace la novela más atractiva y definitivamente más intrigante.


Dolores Redondo
La forma en que están escritos los tres libros deja claro dos puntos: la exhaustiva documentación que la autora tuvo que buscar para mostrar veracidad, factibilidad y credibilidad a los casos. Se nota que tanto para la parte técnica de una investigación policial como para la descripción de los diferentes mitos de la región Vasco-Navarra, Redondo se preparó, hizo la tarea. El segundo punto es una narración sin repeticiones molestas. Las descripciones son justas, ni más ni menos. El paseo por los paisajes es tan vívido que transportarse a ellos no es nada difícil. El estilo narrativo es fluido, coherente, sin piezas sueltas, con los recursos literarios suficientes para una lectura agradable. La estructura en los tres libros no es compleja a pesar de algunos saltos en el tiempo, pero lo que realmente engancha es la capacidad de engranar sin tropiezos la trama con las subtramas.

Definitivamente los tres libros logran su cometido que no es otro que involucrarte en la historia, mantenerte con la expectativa de lo que ocurrirá, engancharte a la siguiente página para seguir descubriendo enigmas y misterios. Son unas de las mejores novelas negras que he leído por eso no dudo en recomendarlas.

Realizado por: Leney Tovar