lunes, 16 de mayo de 2016

LA REINA EN EL PALACIO DE LAS CORRIENTES DE AIRE



Lo que nos cita en esta oportunidad es el contenido de la tercera parte de esta trilogía. Larsson comienza este libro donde finalizó el otro. Si en la segunda parte nos contó del pasado de Lisbeth y nos mostró la posibilidad de que ella fuera una asesina a sangre fría, en este libro se terminan de unir los eslabones que faltan para determinar su inocencia o su culpabilidad. Si en los primeros dos libros el autor nos involucra en investigaciones policiales, en este añade un ingrediente adicional: el espionaje. Para demostrar que Lisbeth no es culpable de todo sino de una parte, de todo lo que ha acontecido en la segunda novela, será necesario internarse en la SAPÖ, el Departamento de Sevicios de Seguridad de Suecia. Allí se encontrarán, dentro de una estructura ultra confidencial, denominada “La Sección”, las personas que en los años setenta encubrieron a un espía ruso que desertó y llegó a Suecia dispuesto a colaborar con esta agencia a cambio de protección. Este grupo veló porque la identidad del espía no se revelara. Limpiaban cada uno de sus arrebatos emocionales para evitar que fuera descubierto. Pero resultó ser un hombre que disfrutaba del maltrato a las mujeres, de la juerga desmedida y de los negocios fraudulentos. Esta agencia, “La Sección”, necesita desaparecer tanto al espía ruso como a Lisbeth, ya que ambos saben demasiado de sus actividades. Mikael Blokmvist, conoce los secretos de Lisbeth. Sabe las razones que la convierten en una pieza que hay que eliminar. La creación de un informe en 1991 lo explica todo. Mikael y Lisbeth vuelven a unir sus fuerzas para desafiar a grandes poderes que desean continuar manejando a su antojo la vida de Lisbeth Salander.

Es muy difícil contar el argumento de estos libros sin caer en spolier. Por eso pasaremos a nuestras impresiones.

Como vimos en el segundo libro, el escritor nos prepara el terrenos en las primeras 200 páginas. Aquí se describen nuevos personajes que formaran parte de la historia. Principalmente se narra los antecedentes de la SAPÖ y de “La Sección”. Se explican las funciones de contraespionaje y de seguridad nacional que dieron razones a su creación. Un tema interesante pero algo extenso para nuestro gusto. Por muchos años los hombres que trabajaron para “La Sección” controlaron la vida de Lisbeth Salander. Desde los trece años lograron mantenerla alejada ese ex espía ruso que protegían. Stieg Larsson nos asoma cómo el Estado o parte de quienes conforman la autoridad de un Estado, con el fin de proteger sus intereses, pueden violar los derechos constitucionales de una persona. ¿Este libro es una crítica a ese cuerpo de seguridad sueco?... Tal vez. No obstante, aquí observamos a una Lisbeth que lucha para ser reconocida como una mujer adulta capaz de valerse por sí misma y desmentir todas los cuentos que sobre su persona se inventaron. A pesar de sus características muy particulares colabora con Mikael para desenmascarar a todos aquellos que le hicieron daño desde que era una adolescente.

Si hay algo que resaltar es que el estilo narrativo se mantiene. Seguimos leyendo de forma fluida, sin divagaciones inútiles. La historia es más intensa en cuanto a la intriga, al qué pasará ahora, en cuál será el desenlace. El final es algo predecible y no creemos que pudiera existir otro. Realmente no entendemos como pudieron crear una cuarta parte. Desconocemos de qué trata el cuarto libro y no sabemos si estaríamos dispuestos a leerlo. Porque nos parece que estas tres novelas han sido tan bien concebidas, bien estructuradas, sus personajes han logrado capturar nuestra atención que otro libro como mínimo no tendría la misma calidad.

Si estos libros caen en sus manos léanlos, valdrá la pena