jueves, 12 de mayo de 2016

LA CHICA QUE SOÑABA CON UNA CERILLA Y UN BIDÓN DE GASOLINA



Por lo que hemos podido leer por ahí en otras reseñas y algunos comentarios, este libro no fue tan bueno como el primero. Nos permitimos diferir sólo un poco. En nuestro comentario sobre el primer libro “LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES”, hicimos particular énfasis en el personaje de Lisbeth Salander. Una chica diferente, extraña, con cualidades especiales que solo leyendo el libro se puede entender. Pues creemos que no nos equivocamos en nuestra apreciación. Pensamos que Salander es una de las razones por las cuales Larsson hace esta trilogía. Este segundo libro lo reafirma.
Pero vamos a contarles un poco el argumento de esta segunda parte.



Después de la investigación que realizó Lisbeth Salander con Mikael Blomkvist, ella decide alejarse, no verlo más. Tiene sus razones, solo que no se las vamos a contar. Lo cierto es que decide marcharse de Suecia. Hace un largo tour por varios países del mundo. Se empeña en estudiar teoremas matemáticos. Se hace una pequeña transformación física para levantar un poco el autoestima y sin tapujos disfruta del dinero que se embolsilló de forma no muy convencional. En esos viajes establece una que otra relación sin compromiso. Hay que recordar que Lisbeth tiene serios problemas para adaptarse a la sociedad, para cumplir con sus reglas. Le cuesta establecer relaciones con las personas. Su apariencia y comportamiento es de una persona algo desequilibrada. Estas características se dibujan en el primer libro. En esta segunda parte se mantienen, la diferencia será que aquí se abren las puertas al pasado de Lisbeth y se muestran muchos de los motivos por los cuales ella es quien es.



Como nos acostumbró el autor en el libro anterior, se manejan dos o más historias al mismo tiempo. Mientras dejamos a Lisbeth en una isla del Caribe, en Suecia, Mikael Blomkvist, disfruta del triunfo y la fama que vive la revista Millenium por su último artículo y por el libro que logró publicar para limpiar su nombre del escollo legal pasado. Entre este alboroto, Mikael conoce a Dag Svensson, un joven periodista que está casado con Mia - una criminóloga – y ambos han investigado sobre el Trafficking o tráfico de personas con fines de explotación sexual. Dag les comenta a los miembros de Millenium que su esposa ha preparado una tesis de grado sobre el tema y él prepara un libro. Esto le interesa a una revista tan irreverente como lo es Millenium, porque en la investigación surgen nombres de personas que participan de la vida pública, así como funcionarios con altos cargos. Mikael abre las puertas para que Dag se una al equipo y juntos revisar el trabajo, editarlo y posteriormente publicarlo. Pero lo planeado no llega a realizarse. Antes de terminar el manuscrito Dag y su esposa son asesinados.



Cuando Lisbeth regresa a Suecia se entera de ciertas cosas vinculadas a la investigación que desea publicar Millenium. Un nombre de las personas involucradas en el delito de tráfico de personas llama su atención. Es inevitable que no se involucre. Por eso decide hacerles una visita a Dag y a Mia. Esa misma noche son asesinados y todas las pistas indican que Lisbeth es la primera sospechosa.



El comienzo de este libro es algo tedioso y confuso. El autor le dedica algunas páginas a Lisbeth solucionando teoremas matemáticos. Quizás para Larsson estas ecuaciones explicaban muchas de las situaciones que ella vive en la novela, pero para un simple y mortal lector fueron complicadas y nada interesantes. Por este detalle la historia tarda en arrancar. Realmente comienza a tener gusto luego de los asesinatos de Dag y Mia. Otro punto negativo para el autor y el desarrollo fluído de la historia, es la existencia de muchos personajes manejando desde su perspectiva cada elemento de la investigación de los asesinatos. Esto hizo que la narración fuera repetitiva y verdaderamente algo aburrida. Una vez superadas estas líneas que más bien se convierten en muchas páginas, el texto, con el estilo característico de Larsson – simple, conciso, sin muchos adornos – nos encauza en lo que nos interesa. ¿Lisbeth es realmente la asesina?  ¿Qué hay detrás del nombre de Zalachenko? ¿Qué le pasó a Lisbeth en su adolescencia para que el Estado sueco la considerara peligrosa? Tranquilos no voy a responder a estas preguntas, pero si leen el libro van a encontrar las respuestas.


En esta segunda parte, nos encontramos con un Mikael Blomkvist empeñado en la inocencia de Lisbeth. Veremos a una Lisbeth no solo en pleno uso de sus facultades mentales para demostrar que no es culpable, sino dotada también de unas habilidades físicas que le permiten enfrentarse a hombres más fuertes que ella. Si, un poco de acción tipo película de Hollywood. Para algunos una exageración para otros – como nosotros – una dosis de fantasía que no está demás en una heroína bastante particular. Porque si, conocer la historia de Lisbeth nos pone de su lado. Aún cuando sabemos que no es inocente del todo y hace de la moral una bandera muy particular, su pasado es inquietante e injusto.



No vamos a enmarcar este libro bajo un género. Tal vez tenga de todo un poco. Lo que si tenemos claro es que no hemos perdido nuestro tiempo ante sus páginas. Nos ha gustado igual como el primero. Ahora queda saber que pasa en el tercer libro, que sí es de lectura obligatoria, porque a esta segunda parte solo le faltó la impresión  “To be continued…”