miércoles, 18 de febrero de 2015

RESEÑA: UN ANGEL IMPURO



Debo confesar que cuando manifesté – como siempre lo hago en voz alta, para que familiares y amigos tomaran dato – que quería leer un libro de Henning Mankell no puse mucho empeño en investigar un poco más sobre la bibliografía de este escritor sueco. La única referencia que tenía eran sus novelas de género negro o policiaco. Desconocía que era autor de un grupo de novelas calificadas como Serie Africana. El libro “Un ángel impuro” minaba las vitrinas de las librerías y tampoco fui lo suficientemente diligente para leer la sinopsis. Cometí el error de pensar que era otro de sus libros policiacos. Bueno, quizás no debo ser tan inclemente con mi pequeño error, porque al final de cuentas no fue un libro comprado por mí. Manifestar mis deseos en voz alta tuvo su resultado, este libro cayó en mis manos como un regalo de navidad. 


Por supuesto que una vez que comencé a leer tuve una pequeña decepción y fue cuando me dediqué a hacer la tarea completa e investigué sobre la Serie Africana y otras novelas de Mankell. De acuerdo a lo investigado, Henning Mankell ha dedicado varias páginas donde relata los problemas que azotan al pueblo africano. Esto debido a que el autor ha distribuido su vida entre Suecia, su país natal, y Mozambique, donde dirige el Teatro Nacional Avenida de Maputo.


Al final de todo, la novela logró engancharme. Si bien no puedo argumentar que es un libro de lectura imprescindible, si puedo decir que es interesante y atrayente.


“Un ángel impuro”, nos cuenta la vida de Hanna Renstrom, una mujer que nació en un lugar recóndito de Suecia donde imperaba el frío, la soledad y la pobreza. Tras la muerte de su padre y las inclemencias del clima, la familia de Hanna, ahora conformada solo por mamá y sus hermanos menores, se ve sumergida en una pobreza más aguda. Su madre preocupada por la situación tan precaria en la que vivían, le notifica a Hanna que debía partir a otra ciudad a casa de unos parientes. La adolescente de 17 años, recibe la noticia como una expulsión de su seno familiar a lo cual su madre replica que es muy difícil mantener una boca más que alimentar y que ella ya tiene edad para sobrevivir por sus propios medios. Hanna entiende que marcharse es entrar en los linderos de la adultez y resignada acepta su destino. Sin darse cuenta, empujada por las circunstancias, Hanna termina como cocinera en una embarcación que va rumbo a Australia. Allí se enamora, casa y enviudece. Atormentada por el recuerdo de su marido, decide que debe salir de ese barco. Sola, alejada de su familia, se arriesga a comenzar de nuevo en una ciudad desconocida. Ya en tierra se entera que está en Lourenço Marques una ciudad africana. Aquí volverá a casarse, volverá a enviudar y como herencia regentará uno de los burdeles más famosos y lucrativos de la ciudad. Mientras todo esto sucede, Mankell, relata como Hanna deja atrás el frío de Suecia para internarse en el exuberante, místico y discriminatorio calor  de África.

Poco a poco, con una narración pragmática, el autor, nos va descubriendo las injustas diferencias entre blancos y negros. La dominación del blanco que teme a las costumbres y estilo de vida del hombre negro y la sumisión del hombre negro que en el fondo teme al blanco por su poder. La protagonista se engancha en esa vida de superioridad e inferioridad. Con la permanente sensación de soledad y abandono, con la inseguridad de su identidad como mujer blanca, con más dinero de lo que podía imaginar, esta joven va creciendo y se enfrenta, no sin reticencia, a la vida que le tocó vivir. Rodeada de personajes enigmáticos, mentirosos, rencorosos, algunos puros en sus creencias y acciones, le cuesta ser partícipe del trato que los blancos daban a los negros, pero al mismo tiempo en el intento por comprender a los misteriosos africanos se encuentra con una pared de rechazo y desconfianza.

Hanna, con sus diversos nombres – Hanna Lundmark, Hanna Vaz y Ana Branco – deambula en un laberinto intentando encontrar su sitio en el mundo. Asume responsabilidades para defender lo que es justo y se fortalece ante el desconcierto de dos universos antagónicos, en los cuales parece estar en el medio. 


Henning Mankell, con una narración simple, plantea argumentos concretos: los temores, las injusticias y los horrores que viven dos mundos enfrentados por el desconocimiento que tienen uno del otro. Me ha gustado la simbología que encierra un personaje, que debo confesar ganó mi simpatía, el mono Carlos, quien como Hanna parecía no estar muy claro de quién era y cuál era su lugar en África. No me arrepiento de haber cometido el error. La lectura se me hizo agradable y ligera, gracias a la precisión que imprime Mankell en sus descripciones y relatos.