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jueves, 9 de febrero de 2017

COMENTANDO FALCÓ

Falcó
Es completamente cierto que no es el mejor libro de Arturo Prez-Reverte. Pero se deja colar porque todo lo que tenga ambiente de espías, guerras, bandos encontrados, ideologías antagónicas, ambivelencias entre la vida y la muerte, de alguna manera atrapa y aunque muchos lo nieguen hasta gusta.

A veces es difícil afirmar con toda propiedad que la trama o los personajes de un libro son flojos o no estan bien acabados, porque siempre (por lo menos a mí me sucede) me queda la duda de si esa imprecisión es un acto deliberado del autor o es una falla en las facultades para escribir.
Dada mi experiencia con los libros de Pérez-Reverte, creo que Falcó esta diseñado para mostrar lo que mostró, sin más ni menos. En pocas palabras el escritor en pleno uso de sus facultades le otorgó a este espía los dotes necesarios para vivir una historia, que también relata lo justo y necesario, sobre el espionaje en los inicios de la Guerra Civil Española. 

Falcó, si, tiene un aire al archiconocido James Bond. Es un hombre aparentemente sin ideología política. Trabaja para uno de los bandos enfrentados en época de falangistas, comunistas y nacionalistas sin mucha convicción pero con las habilidades para salir airoso en las misiones que se le encomiendan. Como buen espía atractivo y varonil las mujeres para encuentros furtivos no le faltan. No es un personaje completamente cínico porque el autor nos muestra ciertas facetas reflexivas con un lenguaje sencillo y sin mucha profundidad. Aquí cabe la pregunta ¿me gustó este personaje?...no tanto como otros que he conocido de la pluma de Pérez-Reverte.

Por otro lado, está el escenario en el cual se desarrolla la historia y sus personajes secundarios. Principios de la Guerra Española, los comunistas resistiendo las embestidas de los nacionales y las férreas creencias de los demás grupos, como los falagistas, son también plato principal de esta novela corta. De hecho muchos de esos episodios reflexivos que Falcó demuestra, están dirigidos a la ingenuidad de aquellos que entregaron la vida por sus ideologías y creencias, así como lo fácil que para otros fue cambiar de bandos por conveniencia política, económica o por el simple hecho de salvar la vida.

No, no es el mejor libro. Es muy sencillo, con una que otra escena de acción, con un toque romántico porque nos guste o no Falcó es un antihéroe que llama la atención. Con este libro Pérez-Reverte nos muestra otro pedacito de la historia espoñola que aún parece tener las cicatrices de esos hechos a flor de piel.
Como siempre he dicho estas líneas conforman una humilde opinión. Cuando lo lean sacarán sus propias conclusiones.



viernes, 3 de junio de 2016

COMENTANDO - SOLDADOS DE SALAMINA - JAVIER CERCAS

Este libro me lo prestaron. Irónicamente fue escogido por mi para regalárselo a una amiga en su cumpleaños. Para hacer el cuento corto. Fui a una de mis librerías favoritas y allí me recomendaron este libro. Di las señas a quien le iba a regalar el libro a mi amiga. A los dos días de su cumpleaños ya lo estaba leyendo.
La historia es sencilla. Javier Cercas, el autor y uno de sus protagonistas, nos cuenta sobre la crisis que atravesó en 1994 como escritor. Dos libros sin mucho éxito y los intentos de un tercero que al parecer no nació, lo obligaron a regresar a su antiguo trabajo como periodísta. Al regresar es asignado para hacer una entrevista a Rafael Sánchez Ferlisio, hijo de Rafael Sánchez Mazas, otro protagonista de esta historia.
Rafael Sánchez Mazas es escritor y falagista. Uno de los principales representantes del falagismo español. Junto a José Antonio Primo de Rivera, creó los ideales falangistas y, por lo tanto, así lo deja bien claro Javier Cercas, uno de los tantos culpables del origen de la Guerra Civil Española.

Ferlosio le cuenta a Cercas, que en 1939, su padre Sánchez Mazas es capturado por las fuerzas republicanas y una noche junto con otros presos importantes lo sacaron de su celda para fusilarlo. A Sánchez Mazas no lo fusilan porque logra escapar al momento de iniciarse los disparos. Se interna en un borque cercano, mientras los soldados republicanos comienzan la búsqueda. Escondido, esperando que acabara toda la algarabía, un soldado lo encuentra, lo mira fijamente a los ojos y le perdona la vida. Esta escena llama la atención de Javier Cercas, quien se propone investigar más sobre esta historia para escribir un libro. En la investigación se entera que Sánchez Mazas estuvo mucho tiempo escondido esperando que las tropas de Franco llegaran a Barcelona. Mientras esto sucedía conoció a algunas personas que lo ayudaron. Sin muchos detalles, Cercas cuenta que se entrevistó con aquellos que convivieron con Sánchez Mazas. Después nos cuenta que termina el libro y muestra algunos extractos en los cuales describe la vida de Sánchez Mazas antes y después del fallido fusilamiento. Por último, narra cómo el libro no es de su satisfacción porque algo le falta. Ese algo aparece inesperadamente después de hacerle una entrevista y entablar una amistad con el escritor chileno Roberto Bolaños. Entre las conversaciones que ambos mantienen, Bolaños le narra la historia de un hombre que luchó en la Guerra Civil Española y en otras batallas durante la Segunda Guerra Mundial. Este personaje de apellido Miralles será la clave para encontrar esa pieza que le faltaba al libro de Javier Cercas.

Me gustó mucho la prosa de Cercas. Es fluida y elegante. A su ritmo es un libro que se puede leer en una tarde. Aunque sentí cierto desconcierto por el tono. No sentí un tono melancólico, sino más bien un tono de frustración y hasta en algunas ocasiones de molestia o rabia. 
Comparto lo que leí en algunas reseñas. Es un libro que comienza bien, afloja a la mitad y se recupera un poco en el último capítulo. El segundo capítulo donde cuenta más abiertamente la vida de Sánchez Maza, llega a ser pesada y poco interesante. Encontrarse con Roberto Bolaños reaviva la historia, pero será el personaje Miralles el que realmente le dará un sentido al libro y por quien, en mi humilde opinión, debió empezar. 
Si debo pensar en algo que realmente no me gustó, pero que al final es válido para el autor, es la visión tan personalista que le da a la historia. Es cierto que el autor expresa en su libro lo que desee, pero creo que en una guerra siempre hay culpables de los bandos y siempre hay jóvenes soldados que libran batallas que quizás no entienden y mueren y se privan de tener una vida...

No lo voy a recomendar. Los voy a invitar, si así lo desean a que lo lean y saquen sus propias conclusiones.

Escrito por: Leney Tovar

domingo, 10 de abril de 2016

LA ABUELA CIVIL ESPAÑOLA



Autor: STEFANONI, ANDREA

Editorial: SEIX BARRAL

Año de edición: 2015

Género: Narrativa
En el afán por conocer un poco más sobre la Guerra Civil Española me crucé con este libro. Tres cosas captaron mi atención y fueron las razones por las cuales decidí leerlo. Primero, el título, muy divertido, simpático y curioso. Segundo, la recomendación que hizo la escritora María Dueñas en el programa de tv “Libros con uasabi” que trasmite el canal TVE internacional los domingos al mediodía. Tercero, enterarme que la autora de este libro, Andrea Stefanoni, es argentina y no española como lo había supuesto.

Consuelo – la abuela- es solo una niña de 12 años que vive en el pequeño pueblo Boeza, de la Provincia de León, España, cuando comienza la guerra civil. A esa edad se dedicaba al pastoreo de las ovejas protegiéndolas de los lobos. Sin madre porque había muerto tiempo atrás, vivía con su padre, Emiliano, de profesión minero. Consuelo pasaba la mayor parte del tiempo con sus tres amigos cuidando de sus rebaños. Solo en tiempos de invierno acudía a la escuela.

Al finalizar la guerra, Consuelo contaba con 15 años, comienza a trabajar en la mina. Allí conoce a Rogelio, un antifranquista condenado varias veces a muerte pero liberado después de muchos años en prisión. Consuelo y Rogelio se casan y de esa unión nace una niña, Elvira, pero a los pocos años de su nacimiento sus padres se ven forzados a abandonar su pueblo y su país al conocer que Felipe, un falagista a quien Rogelio traicionó al inicio de la guerra, lo buscaba para vengarse.

Tras 20 días en un viaje en barco, llegan a la ciudad de Buenos Aires, convirtiéndose en inmigrantes. Después de varias decepciones, por encontrarse en un mundo de costumbres y expresiones diferentes, logran formar un hogar en una isla del delta del Tigre. Allí trabajan como cuidadores de casas y jardineros, encontrando una humilde y modesta estabilidad. En esta isla nace su segundo hijo Gelo. Años después Elvira se encargará de darles a Consuelo y a Rogelio dos nietos, Sofía y Pablo. Pero será Sofía, quien tras recibir una llamada de su hermano, en la cual anunciaba que su abuela Consuelo, ya una anciana de 86 años, había sufrido una caída; la que recuperará de la memoria  todo aquello que no se desea ni se debe olvidar. Sofía irá rememorando secretos, recuerdos de la dura vida de sus abuelos en los tiempos de guerra, mostrará los temores de la venganza y la persecución de los vencedores sobre los vencidos y lo más importante revelará cómo este matrimonio sobrevive a la condición de ser extranjeros.

Cuando comencé a leer me costó acostumbrarme al ritmo, al tono y al estilo de su narración. La autora usa frases cortas, simples y en ocasiones da la sensación de que deja simplemente rastros, espacios en blanco que uno debe llenar. En otras ocasiones las descripciones son sencillas y muy precisas. El ritmo es muy poético pero ligero, sin grandes profundidades en situaciones donde quizás otros autores hubieran descrito con mayor detalle, sobre todo durante la guerra y la postguerra. Cierto es que la autora no se detiene en crónicas sangrientas, ni injusticias, ni grandes acciones heroicas. Tampoco relata visiones políticas, ni acciones revolucionarias. Es la simple historia de la experiencia vivida por sus personajes. Muy individuales, muy personales.

Me gustó la entereza, el coraje y la humildad que caracteriza a Consuelo. Una mujer que estuvo dispuesta a soportar en silencio pero con gallardía los abusos de su madrastra, una mujer que supo contener y servir de apoyo cuando acechaban los miedos de su marido o cuando emprendió su proyecto como apicultor. Consuelo fue el pilar de una familia que logró vencer sus temores y sus propias limitaciones para adaptarse a los cambios y conseguir paz y felicidad. 
Su nieta Sofía revela las confesiones y los recuerdos de sus abuelos, pero también da un testimonio de su vida en aquella isla cuando iba de visita o de vacaciones.  

Este libro habla de la nostalgia, de la melancolía, de no olvidar y mantener vivo todos los momentos felices del pasado.

Lo que no me gustó es que ciertos personajes se pierden, como Elvira, de quien en la tercera parte del libro prácticamente se ignora. Otro personaje, como el hermano de Elvira, es simplemente un nombre, no tienen sustancia, ni peso. Rogelio también se opaca. Aún cuando la protagonista es la abuela, me hubiera gustado que estos personajes estuvieran más presente.  

La abuela civil española, se lee rápido por el estilo de su narración. No se puede esperar grandes lecciones de vida. Creo que le faltaron ciertos ingredientes que permitiera que el lector se identificara con los personajes. Me gustó, pero no es un libro imprescindible. De todo lo leído me quedo con una frase que resume el tema central:



“La abuela nos sobrevivió a todos. La abuela es la vida y la guerra”

martes, 5 de mayo de 2015

LA GUERRA CON LOS OJOS DE UN NIÑO


Martín Abrisketa narra en 'La lengua de los secretos' el mundo que creó su padre para proteger a su familia del conflicto español


Martín y sus hermanos, refugiados en Francia y protagonistas de 'La lengua de los secretos, de Martín Abrisketa











Sabía contar historias a través de las imágenes. Se escondía detrás de la cámara para ocultar su timidez y evitar expresar sus sentimientos. Ese carácter retraído llevó a Martín Abrisketa (Bilbao, 1967) a salir de una profunda depresión, un lugar donde no es fácil encontrar un punto de luz. Él dio los primeros pasos hacia la salida cuando decidió narrar la historia de su familia, la infancia de cuatro niños vascos (su padre y sus tres tíos) que huyeron con sus progenitores de la Guerra Civil y se refugiaron en Santander. Luego viajaron en barco hasta Francia, pero ya solos, porque en la confusión del momento se perdieron sus padres. Durante año y medio, los pequeños vivieron al amparo de los vecinos de Tenay, un pequeño pueblo de los Alpes franceses. En La lengua de los secretos (Roca editorial), Martín Abrisketa recrea ese episodio en su debut como novelista.


El escritor vasco Martín Abrisketa, autor de 'La lengua de los secretos', en Madrid / Gorja Lejarcegi


 El autor descubre una historia a través de los ojos de un niño que contempla la guerra como una aventura y que ahora, con 90 años, sigue recordando solo lo bueno de esa época: la bondad de la gente que le permitió seguir siendo pequeño pese al dramatismo de lo que les rodeaba. Su padre, Martintxo, se hizo cargo con 10 años de sus tres hermanos pequeños. "En sus ochenta años posteriores, de sus labios jamás han salido palabras de odio o rabia. Él relata lo sucedido como un cuento. Se ha escudado en la imaginación para recrear una vida muy distinta de la que le tocó sortear. Cada uno de los niños lo vivió de una manera diferente. Lo mágico de esta historia es que él crease un mundo pararelo para no sufrir, para que todo fuese una aventura que contar", indica Abrisketa.