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domingo, 19 de abril de 2015

TAL DIA COMO HOY

19 de abril de 1998 - Muere, Ocatvio Paz Lozano, fue un poeta, escritor, ensayista y diplomático mexicano, Premio Nobel de Literatura en 1990. Se le considera uno de los más influyentes escritores del siglo XX y uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempos. Su extensa obra abarcó géneros diversos, entre los que sobresalieron poemas, ensayos y traducciones.

viernes, 17 de abril de 2015

"IDEARIO" POÉTICO DEL GABO

Entre más transparente es la escritura, más se ve la poesía
Releyendo cierta documentación, rebuscando apuntes y subrayados de biografías y autobiografías del fundador de la corriente literaria, el Realismo Mágico, en un afán de entender sus cuentos y novelas, nos topamos con unos artículos de la Revista ANTHROPOS, editada y publicada en Barcelona, que en su edición 187 (noviembre-diciembre 1999) titulada Gabriel García Márquez - La vocación de un narrador de los eventos de la cotidianidad , publicó ciertos artículos referentes a la obra literaria de este escritor. 

Entre los diferentes análisis, existe uno que nos llamó la atención por su titulo y contenido: Biografía intelectual de Gabriel García Máquez ("ideario" poético),  escrito por Conrado Zuluaga Osorio, donde se intenta recoger, a partir de los textos, opiniones en entrevistas y citas bibliográficas, del autor de Cien Años de Soledad, esas ideas que permitan penetrar más fácilmente en lo complejo y diverso de su obra. En este artículo se explica que para el Gabo, todo su trabajo literario y periodístico, se basa en la adquisición de cultura, técnica y experiencia, elementos que le permitieron poner en práctica su innato talento literario. En las propias palabras de García Márquez, en la introducción, "Para contar historias", del libro La bendita manía de contar, el escritor colombiano explicó: 

"...estoy convencido de que el mundo se divide entre los que saben contar historias y los que no...Lo que quiero decir es que el cuentero nace, no se hace. Claro que el don no basta. A quien sólo tiene la aptitud, pero no el oficio, le falta mucho todavía: cultura, técnica, experiencia...Eso sí: posee lo principal...Esas personas que tienen aptitudes innatas suelen contar hasta sin proponérselo, tal vez porque no saben expresarse otra manera. Yo mismo, para no ir más lejos, soy incapaz de pensar en términos abstractos. De pronto me preguntan en una entrevista cómo veo el problema de la capa de ozono o qué factores, a mi juicio, determinarán el curso de la política latinoamericana en los próximos años, y lo único que se me ocurre es contarles un cuento. Por suerte, ahora es más fácil, poque además de la vocación tengo la experiencia y cada vez logro condensarlos más y por tanto aburrir menos."

A partir de esta apreciación, Zuluaga Osorio, se atreve a afirmar que en la labor de García Márquez como periodista..."es posible encontrar muchas claves que permiten un conocimiento más sólido de la génesis de su obra literaria"; porque muestran a un escritor que observa la vida con sus propios ojos, sin influencias de escuelas literarias, "con la suficiente capacidad y habilidad para interpretarlas artísticamente." Un autor que evita los lugares comunes, que tiene un manejo excelente de la puntuación, de la conjunción copulativa y de los tiempos. Entre estos rasgos, característicos de la narración de García Márquez, se destacó su necesidad de "desenterrar cosas, palabras, dichos, sucesos y costumbres", no sólo de su país sino también de toda latinoamerica, con lo cual niega el buen sentido y las buenas maneras. A esto, dice Zuluaga Osorio, se debe agregar la cantidad de autores que con frecuencia citó con la propiedad y el conocimiento que obtuvo de una atenta lectura de sus libros, lo que determinó el proceso de adquirir una cultura y una técnica. 

Pero Zuluaga Osorio no termina allí. En su análisis, para completar lo que sería el repertorio de las principales ideas poéticas del afamado escritor, suma una serie de consideraciones que el Gabo hizo, en 1959, sobre la novela colombiana, donde explica las razones para que no exista una novela que reflejara la violencia político-social que atravesaba su país en aquella época:

  • El escritor debe contar honestamente lo que se cree capaz de contar por haberlo vivido, antes que contar con la misma honestidad lo que le indica su posición política que deba ser contado, aunque tenga que inventarlo.
  • Ninguna aventura de la imaginación tiene más valor literario que el más insignificante episodio de la vida cotidiana.
  • La novela no estaba en los muertos de tripas sacadas, sino en los vivos que debieron sudar hielo en su escondite, sabiendo que a cada latido del corazón corrían el riesgo de que les sacaran las tripas. 
Sobre este mismo tema, el Gabo afirmó en muchas ocasiones que en todos sus libros hablaron sobre la realidad colombiana.

"...nuestros escritores han carecido de un auténtico sentido de lo nacional, que era sin duda la condición más segura para que sus obras tuvieran una proyección universal".  

Para Zuluaga, esto no sólo se debe a una clara conciencia nacional por parte del escritor colombiano, sino también pudo ser un principio aprendido por parte del Nobel norteamericano William Faulkner. En la transcripción de una conversación sostenida con Mario Vargas Llosa, que apareció en 1968, titulada "La novela en América Latina", García Márquez sostiene que los escritores latinoamericanos buscaban un método que les permitiera narrar la realidad de América Latina y fue lo que denominó el "método faulkneriano" el más eficaz para este objetivo y el mismo consiste en una clara conciencia por parte del escritor latinoamericano de su posición y su lugar en el mundo.

Zuluaga Osorio concluye su artículo diciendo:

"Un rastreo minucioso a lo largo de la obra del Nobel colombiano...deparará nuevos elementos...Pero es ya tarea de sus asiduos y fervorosos lectores concluir el mapa iniciado en estas parrafadas".



 
 

lunes, 16 de marzo de 2015

TAL DIA COMO HOY

1892 - Nace César Vallejo, poeta y escritor peruano. Es considerado uno de los más grandes innovadores de la poesía del siglo XX y el máximo exponente de las letras en su país.

De origen mestizo y provinciano, su familia pensó en dedicarlo al sacerdocio: era el menor de los once hermanos; este propósito familiar, acogido por él con ilusión en su infancia, explica la presencia en su poesía de abundante vocabulario bíblico y litúrgico, y no deja de tener relación con la obsesión del poeta ante el problema de la vida y de la muerte, que tiene un indudable fondo religioso.
Vallejo hizo los estudios de segunda enseñanza en el Colegio de San Nicolás (Huamachuco). En 1915, después de obtener el título de bachiller en letras, inició estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Trujillo y de Derecho en la Universidad de San Marcos (Lima), pero abandonó sus estudios para instalarse como maestro en Trujillo.
En 1918 César Vallejo publicó su primer poemario: Los heraldos negros, en el que son patentes las influencias modernistas, sobre todo de Julio Herrera y Reissig. Esta obra contiene, además, muestras de lo que será una constante en su obra: la solidaridad del poeta con los sufrimientos de los hombres, que se transforma en un grito de rebelión contra la sociedad. 
Acusado injustamente de robo e incendio durante una revuelta popular (1920), César Vallejo pasó tres meses y medio en la cárcel, durante los cuales escribió otra de sus obras maestras, Trilce (1922), que supone la ruptura definitiva con el modernismo y con el nacionalismo literario.
En 1923, tras publicar Escalas melografiadas y Fabla salvaje, César Vallejo marchó a París, donde conoció a Juan Gris y Vicente Huidobro, y fundó la revista Favorables París Poema (1926). En 1928 y 1929 visitó Moscú y conoció a Maiakovski, y en 1930 viajó a España, donde apareció la segunda edición de Trilce. De 1931 son su novela Tungsteno y el cuento de Paco Yunque, y un nuevo viaje a Rusia. En 1932 escribió la obra de teatro Lock-out y se afilió al Partido Comunista Español. Regresó a París, donde vivió en la clandestinidad, y donde, tras estallar la guerra civil, reunió fondos para la causa republicana.
Entre sus otros escritos destaca la obra de teatro Moscú contra Moscú, titulada posteriormente Entre las dos orillas corre el río. Póstumamente aparecieron Poemas humanos (1939) y España, aparta de mí este cáliz (1940), conmovedora visión de la guerra de España y expresión de su madurez poética. Contra el secreto profesional y El arte y la revolución, escritos en 1930-1932, aparecieron en 1973.